Sacerdote Pedro Pablo Achondo ss.cc. en presentación de su libro Anastasia: “Es un cántico a la resurrección”

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El sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones, Pedro Pablo Achondo, presentó a la comunidad escolar del Colegio de los SS.CC. Padres Franceses, su libro de poesía “Anastasia”, junto a un panel conformado por la profesora de Lenguaje, Lorena Pinto, el estudiante de taller literario, Julio Polanco y el apoderado Cristian Viera.

Pedro Pablo, en su presentación explicó que “Anastasia” significa resucitar, “entonces en el fondo es un cántico a la resurrección, a la vida, que pese a todo sigue palpitando, sigue luchando, sigue resucitando, y como son las paradojas, en el libro hay mucha muerte, mucha tristeza. Entonces uno diría, no es pura felicidad. Es que la resurrección no es pura felicidad, la resurrección es justamente la vida que brota después de la pasión, del sufrimiento. Mi propio sufrimiento, mi propia resurrección”, señaló el sacerdote SS.CC. 

En el libro, según advierte el padre Pedro Pablo Achondo, “hay una mirada astronómica de las cosas, desde una galaxia lejana. Entonces, hay una visión desde arriba y afuera. Después se transforma todo, como que me meto dentro de una célula y miro todo, a la gente, al cielo, al cuerpo, los colores, los olores, las conversaciones. Juego con lo micro y lo macro”. 

La profesora de Lenguaje, Lorena Pinto, durante su exposición de Anastasia comentó: “Era espiritual, no necesitaba llegar a la mujer, si no que se me presentaban todas las de la humanidad. No era justo recordar un dolor, uno, si no experimentar el dolor de innumerables seres. No era necesario racionalizar a Dios en cada verso. Así sentí e imaginé lo ilimitado de tu nombre Anastasia, porque me recordaste tu sentido atemporal, sin la prisión de la palabra”. 

Respecto al relato que exhibe Pedro Pablo en su obra, Cristian Viera, aseguró que “su testimonio es contra-hegemónico, no se instala en la comodidad del templo, si no que con su vida va al evangelio de Jesús y con limitaciones intenta seguirlo. Es un discípulo en el preciso término griego, un seguidor”. En tanto Julio Polanco detalló que la “lectura es estupenda porque el lenguaje es apacible”. 

En Anastasia llama la atención del lector la ausencia de signos de puntuación, además de las inspiradoras pinturas de Javiera Marambio. 

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