Entrega de Piochas: El encuentro de dos generaciones.

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Una emotiva ceremonia vivimos el lunes pasado, donde los alumnos de IV° Medio recibieron de sus ahijados y ahijadas de Pre-kinder y Kinder la distinción de hermano mayor del colegio, simbolizada en una piocha que fue bendecida por el Padre Fernando y que con orgullo portarán cerca de su corazón hasta el día que egresen del colegio.

El significado de esta tradición es reunir a dos generaciones que se reconocen en dos etapas distintas en su vida: Los cuartinos cerrando un ciclo y los menores comenzando un largo camino por recorrer. Los hermanos más grandes se encuentran con el niño que alguna vez fueron y los más chicos los miran y admiran, pensando en que llegará el día en que ellos también ocuparán ese lugar. Acompañados de sus padres, y en la presencia de sus profesores, se invitó a padrinos y ahijados a reunir sus corazones, atesorar este momento y a ser un joven sagrado corazón.

“Este es un momento muy significativo, porque estos jóvenes que están hoy día aquí, ya han recorrido un camino y un día tenían el rostro y la estatura de estos niños que los acompañan. Y queremos simbolizar que un joven se construye en la relación, en el amor, en el esfuerzo, en la perseverancia, y en el cultivo de sus valores”, comentó nuestro rector, Roberto Soto.

Javiera Cofré, alumna de IV° Medio, destacó la oportunidad que el colegio les entrega de poder compartir con sus hermanos menores. “Esta es una oportunidad de vernos reflejados en el pequeño que está a nuestro lado. Los  invito a ser capaces de transmitir todos sus valores a su ahijado y, a su vez, que este ahijado se vea reflejado en ustedes, porque aunque no lo creamos, para muchos de ellos y ellas somos un modelo a seguir, pero también son una influencia en nosotros”, señaló Javiera, también Presidenta del Centro de Alumnos.

Al finalizar la ceremonia cada padrino acompañó a su ahijado a sus respectivas salas, de la mano, saltando, jugando, riéndose. De la misma manera que lo hicieron en ese primer encuentro, que probablemente se convierta para los más pequeños en un recuerdo para guardar hasta el día que sean ellos los que tengan que recibir sus piochas.

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